Autodeterminación

29 noviembre, 2010

Le resultó curioso observar la actitud del pequeño pajarito saliendo y entrando de su caja de madera. Hacían falta exactamente dos tazas de café y cuatro cigarrillos para volver a verle la cara. El esfuerzo sobrehumano que solía hacer para que eso cambiase era totalmente inútil, aquel pajarito cerraba con llave su puerta y de golpe salía a saludar. Eso sí, únicamente cuando él quería.

Microrrelato publicado en el blog “La Esfera Cultural”

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