El paisaje de plata

10 diciembre, 2010

Para no enloquecer se subió los pantalones y arrojó la colilla al suelo. Una vez se abrochó el cinturón, comenzó a andar sin rumbo. A cada paso, más viejo se hacía.

Caminó y caminó. Sus barbas casi rozaban el suelo. A lo lejos divisó un paisaje todo envuelto en una bruma suavizada. Se adentró y descubrió que todo estaba tallado en plata, los árboles, las rocas moribundas, incluso los petirrojos. Siguió con su paseo contemplando aquellas maravillas, los brillos de la plata pulida y el cuidado de la talla.

Anocheció y levantó los ojos. Una gran luna amarilla lo cubría todo con su luz. Decidió pasar la noche allí. Se acurrucó entre unos arbustos de plata y se durmió.

Que espléndido era todo y el pobre no recordaba nada. Su larga barba lo protegió del frío en aquella noche sumergida en la memoria. Entonces soñó. Y era joven de nuevo y todo parecía estar muerto. En aquel lugar ya no quedaba nada, el vacío le cegaba y le hacía tiritar. Fue en ese preciso momento cuando aquel joven hombre decidió tallar en plata un paisaje embriagador.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: