4 julio, 2011


Nicolasa podía percibir mejor los colores cuando apretaba fuerte sus párpados.

Aquella tarde estaba en su cuarto. La lluvia y el frío le impedían salir, así que decidió jugar a su juego preferido. Primero elige un lugar e imagina cada detalle. Luego cierra los ojos y cuenta hasta diez. En ese preciso instante, las imágenes inventadas cobran vida. Puede permanecer allí todo el tiempo que desee; minutos, horas e incluso días. La única regla es no abrir los ojos.

Fotografía: Mónica e Iria

Texto: Mónica e Iria

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5 comentarios to “”

  1. Aaron Says:

    Interesante y mágico relato para darnos cuenta que tenemos esa capacidad realmente; la de imaginar y hacer las cosas realidad. Mi mejores deseos y un cálido saludo.

  2. Humberto Says:

    ¿Qué pasó con este blog que era tan interesante?
    Es una lástima, habría que reflotarlo.
    Un saludo.
    HD

  3. Anónimo Says:

    Qué notable capacidad! Ahora mismo aprieto fuerte los ojos y veo los colores como Nicolasa. Pero no tengo tanta imaginación…

    Besos!!

    PD. Ey, menos mal que volviste!


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