4 julio, 2011


Nicolasa podía percibir mejor los colores cuando apretaba fuerte sus párpados.

Aquella tarde estaba en su cuarto. La lluvia y el frío le impedían salir, así que decidió jugar a su juego preferido. Primero elige un lugar e imagina cada detalle. Luego cierra los ojos y cuenta hasta diez. En ese preciso instante, las imágenes inventadas cobran vida. Puede permanecer allí todo el tiempo que desee; minutos, horas e incluso días. La única regla es no abrir los ojos.

Fotografía: Mónica e Iria

Texto: Mónica e Iria

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